Seguir o no seguir, esa es la cuestión

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Una de las primeras decisiones a la que nos tenemos que enfrentar cuando abrimos un nuevo perfil en Twitter, es tener claro a qué perfiles vamos a seguir y a cuáles no. Hay un primer momento mágico en el que nos enfrentamos a nuestro primer seguidor, y es justo en ese momento cuando tenemos que tomar una decisión ¿le seguimos, o no le seguimos? Esta decisión marcará lo que hagamos con el resto de seguidores que vendrán después, por lo que es conveniente tener fijado de antemano el criterio que vamos a utilizar, sea éste cuál sea, y esté basado en las razones que sean.

Mucho se habla de la “netiqueta” en Twitter como norma de buena educación no escrita con la que correspondemos “siguiendo” a alguien que tiene la deferencia de seguirnos a nosotros.

Si bien soy partidaria de utilizar este criterio en perfiles personales, profesionales e incluso comerciales (de hecho es el criterio que sigo en mi perfil personal @AmaliaLopezAcer), no estoy tan de acuerdo con hacerlo en aquellas cuentas de carácter institucional.

¿Por qué? Pues hay una serie de razones en las que baso esta decisión, y una de las más importantes es que este grupo de cuentas a las cuales estoy “siguiendo” son para mí una fuente de información sobre aspectos relacionados con mi ámbito de actuación, las cuales me mantienen informada de todo lo que acontece en relación al mismo, y me ayudan por tanto en el desempeño de mi trabajo diario.

De la misma manera que para mí son una fuente de información, quiero que sean una herramienta para aquellas personas que estén interesadas en la temática en que se desenvuelve mi institución, dando pistas sobre otros canales de comunicación e información. En muchas ocasiones “ojeo” (lo confieso) aquellos perfiles que me resultan interesantes para ver a qué cuentas están siguiendo ellos y poder descubrir de esta forma nuevos perfiles.

Está claro que uno de los usos de las listas de Twitter es precisamente ese, el permitir crear repositorios de cuentas o de perfiles, si bien, el uso que les doy es de carácter privado y como herramienta de gestión de la información, ya que en ellas sigo a perfiles que nos siguen y también a otros perfiles que no nos siguen pero que son útiles y prácticos en cuanto a la generación de contenido.

Las cuentas que seguimos desde el perfil institucional del Servicio Valenciano de Empleo (@GVAservef) son, o bien perfiles oficiales, o bien cuentan con el suficiente reconocimiento o seriedad, lo que nos da ciertas garantías en cuanto a la calidad y fiabilidad de las informaciones que ofrecen, teniendo siempre precaución con aquellos perfiles en los que no queda suficientemente clara la autoría de los mismos.

Otro de los criterios que utilizamos es no seguir a cuentas personales, excepto la de los miembros de los órganos directivos de la institución, que en nuestro caso se reducen a 5 o 6 personas, ya que de esta forma se facilita el contacto por si algún ciudadano quiere dirigirse a los responsables de la misma. La transparencia en la gestión es una máxima para nosotros, y permitir que los ciudadanos puedan expresarse de forma directa con los gestores públicos es algo que intentamos promover.

Por tanto, las cuentas que seguimos son la de otros servicios públicos de empleo, agencias de desarrollo local, ayuntamientos, medios de comunicación, buscadores de empleo, asociaciones de empresarios, etc. configurando todas ellas un “catálogo” coherente, y creemos útil, para aquellas personas interesadas en cuestiones relacionadas con la formación, la orientación y la búsqueda de empleo.

Sobre el criterio de a quién seguir o a quién no, no hay nada escrito, y como todo en este mundo de las redes sociales, cada “maestrillo tiene su librillo”, por lo que yo os pregunto: ¿qué pensáis al respecto? en vuestra cuentas, ¿seguís la netiqueta o tenéis algún otro criterio a la hora de decidir a qué cuentas seguir?

Espero vuestros comentarios!!!!!

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7 pensamientos en “Seguir o no seguir, esa es la cuestión

  1. Interesante artículo, supongo que también dependerá del tipo de administración pública. Un ayuntamiento de una localidad, por ejemplo puede seguir también a perfiles personales, porque al devolver ese follow el perfil se convierte más cercano e incluso puede llegar a dar la bienvenida públicamente a aquellos usuarios nuevos, eso también se agradece por parte de los seguidores, porque consideran que es un forma de quitar ‘muros ficticios’ y ser más cercano.

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  4. Cuestión interesante. Creo que los perfiles profesionales sólo deben seguir a otros perfiles profesionales, no personales (salvo excepciones muy puntuales).
    Los perfiles que se siguen deben aportar información relevante que pueda enriquecer el nuestro, que aporté algo.
    De cualquier manera, esos criterios deben estar establecidos a priori y con carácter objetivo.

  5. Me parece la política más acertada en un perfil institucional, seguir a otro organismo no implica seguir los perfiles personales/profesionales de miembros de esta.
    De hecho, puedes sufrir el unfollow de uno de estos profesionales cuando inicialmente les has seguido y aplicas esta política. Nuestro ego a veces nos ciega, pero es lógico que te sigan profesionales de un organismo y no te siga este, y no debería ser motivo para hacer unfollow.
    Saludos

  6. En realidad si yo tuviera que gestionar ese tipo de perfiles de administraciones públicas, NO seguiría a nadie.
    Me explico. Como fuentes de información tienes otros perfile que pueden nutrirte de contenidos interesantes, cierto. Pero también lo es que se pueden monitorizar añadiendo columnas por palabras clave e incluso perfiles, a nuestro programa gestor (Hootsuite p.e.)

  7. Hola, enhorabuena por el artículo! En mi opinión, el criterio a aplicar a la hora de seguir a otros twiteros depende de la fines que busques con tu cuenta. Las cuentas institucionales y/o profesionales persiguen objetivos muy diferentes a aquellas que son gestionadas por particulares como una herramienta informativa o como un medio de difusión lúdica. Por tanto, pienso que el criterio de “seguimiento” quedará determinado en función de los intereses de cada uno. Lo que me lleva a concluir que, como bien apunta Amalia, en este asunto no hay nada escrito y las posibilidades se antojan infinitas.

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